martes, septiembre 12, 2006

Tao-Te-Ching 9



«Para mantenerse en la plenitud, ¡cuánto mejor detenerse a tiempo!
Si continúas afilando y usando la espada, no durará mucho tiempo su
filo.
Si llenas tu casa de oro y jade, no podrás protegerla continuamente.
Si acumulas riquezas y honores, sólo cosecharás calamidades.
Esta es la Ley del Cielo:
¡Retírate una vez realizada tu labor!
»

[Traducción de John C. Wu, "Lao Tse, Tao te King", Madrid, Edaf, 1993]

No abuses. Estar con el Tao es observar mesura, sobriedad y modestia.

«No te arrepientas nunca de haber comido poco: más vale levantarse de la mesa con apetito que harto de comer.»
(Thomas Jefferson)

«Ley Nº 47- No vaya mas allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse: El momento del triunfo es a menudo el momento de mayor peligro. En el fragor de la victoria, la arrogancia y un exceso de confianza en sus fuerzas pueden llegar a impulsarlo más allá de la meta que se había propuesto en un principio, y al ir demasiado lejos, serán más los enemigos que se creará que los que logre vencer. No permita que el éxito se le suba a la cabeza. No hay nada como la estrategia y la planificación cuidadosa. Fíjese un objetivo y, cuando lo alcance, deténgase.»
(Robert Greene, Las 48 leyes del poder)

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sábado, agosto 26, 2006

Tao-Te-Ching 8



«La forma suprema de bondad es como el agua.
El agua sabe cómo beneficiar a todas las cosas sin combatir con ninguna.
Va a los lugares que todos desprecian.
Por ello, está cerca del Tao.
Al escoger tu morada, has de saber cómo no apartarte de la tierra.
Al cultivar tu mente, has de saber cómo bucear en las profundidades ocultas.
Al tratar con los demás, has de saber se amable y bondadoso.
Al hablar, has de saber medir tus palabras.
Al gobernar, has de saber cómo mantener el orden.
Al administrar, has de saber ser eficaz.
Cuando actúes, has de saber escoger el momento oportuno.
Si no luchas contra nadie, estarás libre de todo reproche.»


[Traducción de John C. Wu, "Lao Tse, Tao te King", Madrid, Edaf, 1993]

«Todas las cosas que emergen en el espacio tienen un carácter de torrente de agua.
»Si se estudia el fluir del agua, se llega al verdadero fundamento de la naturaleza. Lao-tse señalaba, un poco antes del año 500 a. de C., que el curso de la naturaleza, el tao, es como el agua. Siendo extremadamente suave, el agua vence a todas las cosas duras; al ser débil es fuerte; siempre busca el nivel más bajo, el camino de menor resistencia.»
(Alan Watts, Om: La sílaba sagrada)


«El guerrero de la luz a veces actúa como el agua, y fluye entre los obstáculos que encuentra.
»En ciertos momentos, resistir significa ser destruido; entonces, él se adapta a las circunstancias. Acepta sin protestar que las piedras del camino tracen su rumbo a través de las montañas.
»En esto reside la fuerza el agua; jamás puede ser quebrada por un martillo, ni herida por un cuchillo. La más poderosa espada del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie.
»El agua de un río se adapta al camino más factible, sin olvidar su objetivo: el mar. Frágil en su nacimiento, lentamente va adquiriendo la fuerza de los otros ríos que encuentra.
»Y a partir de un determinado momento, su poder es total.»
(Paulo Coelho, Manual del Guerrero de la Luz)

Enlaces:

• Tao Te King (VII, VIII), por Juanba (autor de Perdido en Maya)

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sábado, agosto 19, 2006

Tao-Te-Ching 7



«El Cielo es eterno, y la Tierra permanece.
¿Cuál es el secreto de su eterna duración?
¿Acaso no viven eternamente porque no viven para
sí mismos?
Por eso, el Sabio prefiere permanecer detrás, mas se encuentra al frente de los demás.
Se desprende de sí mismo, mas a sí mismo se encuentra a salvo y seguro.
¿Acaso no es por ser desinteresado por lo que se realiza su Ser?»


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

El maestro Jesús también dijo esto a su manera:

«El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por Mí, la encontrará» (Evangelio según Mateo 10:39)

«El que quiera venir detrás de Mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de Mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?» (Evangelio según Mateo 16: 24-26)

Quien vive apegado a su falso “yo” o ego está como muerto. Aquellos que viven en el “Yo” real son quienes alcanzan la Eternidad. El sabio realiza el Tao de esa manera.

Enlaces:

• Tao Te King (VII, VIII), por Juanba (autor de Perdido en Maya)

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martes, agosto 08, 2006

Tao-Te-Ching 6



El Espíritu de la Fuente no muere.
Se llama lo Femenino Misterioso.
La Puerta de lo
Femenino Misterioso es llamada Raíz de Cielo-y-Tierra.
Permaneciendo como hilos de araña, sólo tiene un indicio de existencia; mas cuando bebe de ésta, resulta inagotable.


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

«El espíritu del valle (Ku-Shen) no muere» La figura del valle, para el taoísmo, es símbolo de lo femenino (yin). Muchos asocian la profundidad del valle con la vagina. Ku-shen debe ser el espíritu femenino: el espíritu abismal, el espíritu de la Fuente. Ese espíritu femenino es eterno: nunca muere.

«Es la hembra misteriosa» Lo femenino misterioso. La Madre primordial. La hembra oscura… Recordemos que el Tao “es la madre de los diez mil seres”. Es hembra. Es oscura. Es vacía.

«Hay un viejo cuento sobre un astronauta que viajó al espacio y, a su regreso, le preguntaron si había estado en el cielo y había visto a Dios.

--Sí –respondió.
--¿Y cómo es Dios?
--Es negra.

Aunque el cuento es muy viejo, es sumamente profundo
.»

[…]

«Imaginemos en lugar de Dios Padre a Dios Madre y, en lugar de un ser luminoso y resplandeciente, una oscuridad impenetrable.»

[…]

«…Lo femenino es representado por el espacio, que de noche parece negro.
De no ser por el espacio negro y vacío, no tendríamos ninguna posibilidad de ver las estrellas. Las estrellas brillan en el espacio y los astrónomos están empezando a darse cuenta de que las estrellas son una función del espacio
.»

(Allan Watts, Om: La sílaba sagrada)

«La puerta de lo misterioso femenino es la raíz del universo (Cielo-y-Tierra).» Me viene al pensamiento la naturaleza femenina de la Matrix donde estamos inmersos. Matrix es una palabra del latín que significa Útero o Matriz. Para el feto que está alojado en ella, es la única realidad que existe. Maya es el equivalente sánscrito de Matrix: significa ilusión, y también fue el nombre de la madre del príncipe Siddharta (el Buddha).

Quizás, trascender la matrix signifique captar su naturaleza, comprender que estamos en ella. Ella es todo lo que hay. En ella se origina todo el universo.

«Ininterrumpidamente, prosigue su obra sin fatiga.» Ella nunca se agota…

Enlaces:

• Tao Te King (V, VI), por Juanba (autor de Perdido en Maya)

• El mundo de las ilusiones, por Juanba (autor de Perdido en Maya)

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viernes, julio 28, 2006

Tao-Te-Ching 5



Cielo-y-Tierra no tiene sentimientos; trata todas las cosas como perros de paja.
El Sabio no tiene
sentimientos; trata a toda su gente como perros de paja.
Entre el Cielo y la Tierra parece haber un Fuelle: está vacío, pero es inagotable; cuanto más trabaja, más sale de él:
Más vale buscarlo en tu interior.


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

«El Cielo-y-Tierra (el universo) no tiene sentimientos; todas las cosas son para él como perros de paja. El sabio no tiene sentimientos; la gente es para él como perros de paja».

Los perros de paja se usaban en la antigua China como elementos ceremoniales en rituales religiosos. Una vez que se ofrendaban al Cielo eran tirados en el fuego.

Hay verdades que nos parecen duras y nos negamos a aceptarlas. Una de ellas es que el universo carece de sentimentalismos. Se rige por leyes inexorables. Si vas contra esas leyes habrás de sufrir las consecuencias. Así de sencillo.

La naturaleza es sabia y arregla todo en base a una mecánica que está más allá de nuestra comprensión. Ella, la naturaleza, está "más allá del bien y del mal". Está desnuda de todo relativismo moral humano. El sabio entiende esto y lo acepta.

Cuando vemos que un águila caza a un indefenso conejito, nos parece terrible. ¿Qué pasaría si alguien “muy sentimental” tuviera el poder de lograr que las águilas no cazaran más conejos? ¿Te imaginas el desastre que se desprendería de ese acto de sentimentalismo?

Muchas águilas no tendrían para alimentar a sus aguiluchos, y terminaría mermando considerablemente su especie en ciertas zonas. Los conejos se multiplicarían desmesuradamente en algunos lugares, y comerían más plantas. Podrían agotar la vegetación de zonas enteras, acabando con otras formas de vida que se quedarían sin alimentos… y a la final, los mismos conejos de esas áreas terminarían extinguiéndose, al fallar el equilibrio ecológico. ¿Lo ven? En este caso el sentimentalismo resultaría muy destructivo.

Por eso el sabio taoísta se sintoniza con el universo y mantiene limpia su mente de sentimentalismos. Él está “más allá del bien y del mal” relativos.

En el Bhagavad Gita, Krisna le reprocha a Aryuna su debilidad sentimentalista:

«Te afliges por quienes no lo merecen, y tus palabras no son palabras de sabiduría. Un sabio no siente lástima por los que viven, ni tampoco por los que mueren. La vida y la muerte no son diferentes» (Bhagavad Gita 2:11).

Sin embargo, Krishna le pidió a Aryuna que combatiera en Kurukshetra para imponer la justicia. Tenía que cumplir su dharma (deber o misión), que consistía en defender la causa de Dios. Pero debía participar en la batalla con un alma limpia, sin odios ni sentimentalismos que entorpecieran su acción.

Un revolucionario también tiene un dharma: luchar por la justicia social. Debe combatir como Aryuna: actuar sin odio ni sentimentalismos, para ser más efectivo en el combate. Eso es sintonizarse con el Tao.

A los occidentales nos parece paradójica la idea de combatir en una batalla conservando la paz interior --aunque, en la historia de la filosofía occidental, tenemos el caso de la escuela estoica que exhortaba a vivir de acuerdo con la naturaleza (physis), manteniendo la ecuanimidad mientras realizamos nuestro deber--. En oriente siempre se ha considerado como una cualidad natural del buen guerrero.

«El espacio entre cielo y tierra, es semejante a un fuelle: Vacío y no se agota; cuanto más se mueve, más sale de él». El Tao es vacío y produce todo lo que existe.

Toda la materia se reduce a átomos, los cuales a su vez están constituidos por partículas subatómicas (protones, neutrones, electrones, etc.). Estas partículas son sumamente pequeñísimas, y entre las que componen el núcleo (protones y neutrones) y las que orbitan vertiginosamente alrededor (electrones) hay un espacio o vacío enorme en comparación con las mismas partículas.

Ahora, si consideramos que estas partículas ni siquiera son sólidas, sino que, más bien, son especies de “paquetes” de energía o vibraciones (para la física cuántica las partículas son ondas al mismo tiempo, y hasta hablan de “ondículas”). No hay solidez alguna. Sólo hay un vacío que vibra, y esas vibraciones forman el mundo. O dicho con palabras del maestro Lao: entre el Cielo (+) y la Tierra (-) sólo hay vacío que nunca se agota, y en su movimiento (vibraciones), a semejanza del aire dentro de un fuelle o de una flauta, crea las “diez mil cosas” (el mundo). Entre más vibra, más produce: Como el mar que, cuando se agita, “crea” olas…

«Quien más habla, menos le comprende. Es mejor buscarlo en el vacío interior». Entre más se trate de explicar el Tao, menos se capta. Para percibirlo hay que estar en la “no-mente”, sintonizados con el vacío. El Tao es un dragón escurridizo…

Enlaces que recomiendo:

• Tao Te King (V, VI): Excelente interpretación que hace el amigo Juanba de estos capítulos del Tao Te Ching.

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martes, julio 25, 2006

Tao-Te-Ching 4



El Tao es como una taza vacía que, al usarse, nunca se puede llenar.
Insondable, parece ser el
origen de todas las cosas.
Embota las aristas afiladas, deshace los enredos, armoniza todas las luces, une al mundo en un todo.
Oculto en las profundidades, parece existir eternamente.
Ignoro de quién es hijo; parece ser el antepasado común a todos, el padre de las cosas.


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

«El Tao es vacío, entonces, aunque se lo use no se colma». La vacuidad es un concepto fundamental para el taoísmo. También el budismo tiene al vacío (sunyata) como la realidad esencial de las cosas.

Oriente siempre ha valorado al vacío, mientras occidente se ha caracterizado por renegarlo: Aristóteles lo negó rotundamente, y sus seguidores abrazaron la fórmula del “horror vacui”, la cual sostiene que «la naturaleza aborrece el vacío». En el siglo XVII, investigadores como Pascal comenzaron a defender el concepto del vacío en la física; sin embargo, en la mente del hombre occidental, deformada por el aristotelismo y la cosmovisión judeo-cristiana, todavía se mantiene el terror hacia la idea del vacío infinito. En Oriente es un placer positivo.

Experimentar la Realidad es experimentar el vacío infinito del Tao: «Arriba, ni una teja para cubrir la cabeza; abajo, ni un centímetro de tierra donde asentar el pie».

«Abismal. Parece el fundamento de las diez mil cosas». El Tao es el abismo donde se originan los “diez mil seres” (todo el universo).

«El ideograma que usa Lao tse es: yüan. Tiene las significaciones de torbellino de agua y de profundidad.» (Carmelo Elorduy)

¿Será el Kaos primigenio, común a muchas cosmovisiones occidentales, de donde surge la existencia?

«En la mitología griega, el Caos o Khaos es el estado primitivo de existencia del que surgieron los primeros dioses. En griego es Χάος o Χάεος, que significa ‘vacío que ocupa un hueco’» (Wikipedia)

«Lima lo afilado. Desanuda lo embrollado. Modera lo brillante. Junta el polvo». ¿El Tao es como la Harmonía de la mitología griega?

«Profundo. Parecería existir. No sé de quién es hijo. Parece ser anterior al Cielo». Es antes que todo, incluso antes que el Ser.

El Tao, insisto, es como un Dragón escurridizo que remonta las nubes. Es vacío, abismal, profundo, anterior a todo… el Tao verdadero es… ¡el Tao verdadero!

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sábado, julio 22, 2006

Tao-Te-Ching 3



No ensalzando a las personas de talento, harás que la gente abandone la rivalidad y la discordia. / No valorando bienes difíciles de conseguir, harás que la gente deje de robar y atracar. / No exhibiendo lo que todos codician, harás que los corazones de la gente permanezcan serenos.
Por eso, la manera de gobernar del Sabio empieza por:
vaciar el corazón de deseos,
llenar los estómagos de alimento,
debilitar
las ambiciones
y fortalecer los huesos.
De este modo, hará que la gente permanezca sin conocimientos ni deseos, y cuida de que los que saben no actúen.
Practica el No-Hacer, y todo será armonioso.


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

En este poema, el maestro Lao predica el retorno a la vía natural y armoniosa.

«No ensalzar los talentos para que el pueblo no compita». El sistema de competencia es contrario al Tao, y lo que es contrario al Tao está divorciado de la naturaleza y la salud. La actual sociedad occidental está basada en el dogma de “ganar-perder” (para que unos ganen otros necesariamente han de perder: yo gano-tú pierdes). El Tao se levanta sobre la filosofía de “ganar-ganar” (todos ganamos al trabajar en armonía: yo gano-tú ganas). ¿Alguno recuerda los sufridos semblantes de la gente cuyo equipo fue derrotado en el mundial de fútbol reciente? Cuando los niños pequeños juegan al balompié, ninguno pierde y todos ganan en diversión. Pero los adultos imponen reglas de competencia y hacen que el juego se haga amargo para los perdedores.

«No estimar lo que es difícil de adquirir para que el pueblo no se haga ladrón. No mostrar lo codiciable para que su corazón no se ofusque». En nuestra sociedad de consumo, la industria publicitaria nos bombardea con toda clase de anuncios. Los expertos del marketing saben como crear necesidades artificiales en la gente. Seguro muchos recuerdan aquellas marcas de zapatos deportivos que se anunciaban en agresivas campañas publicitarias, causando furor en ciertos sectores de la juventud: hasta el punto que algunos jóvenes mataban a otros para robarle sus zapatos de marca.

«El sabio gobierna de modo que vacía el corazón, llena el vientre, debilita la ambición, y fortalece los huesos». Un sistema de gobierno que esté en armonía con el Tao, con lo natural, es aquel que desincentiva en la población el deseo por cosas vanas, consigue satisfacer las necesidades básicas del ser humano (alimento, vivienda, seguridad, etc.), desalienta el individualismo competitivo y procura el fortalecimiento de la salud del pueblo.

«Así evita que el pueblo tenga saber ni deseos, para que los más astutos no busquen su triunfo». Este “saber” o “conocimiento” que desaconseja el maestro Lao en el pueblo, en mi opinión, debe ser algo equiparable con la mentalidad consumista, individualista y competitiva que estimula la publicidad de falsas necesidades. En este caso “conocer” es dejarse acondicionar o alienar por apetencias que sólo confunden y crean frustración.

Un ejemplo hipotético que se me ocurre: Juan y Pedro son primos. Ellos nacieron en el campo. Juan se vino a la ciudad y Pedro se quedó llevando una vida de arriero. Juan “conoció” el sistema de necesidades de la capital, y sufre cuando no puede adquirir ciertos bienes de lujo (un carro último modelo, ropa de marca, mujeres muy codiciables…). En cambio su primo Pedro es muy feliz llevando la vida sencilla del campesino. Pregunto: ¿Quién de ellos está más cerca del Tao?

Algún cómico dijo en alguna ocasión: «Si tienes mucho dinero, eres feliz. Si tienes una mujer requetebuenísima, eres feliz. Quien no tiene ni lo uno ni lo otro, puede dormir tranquilo». Entonces, estamos hablando de una felicidad que no es tal.

El pobre que guarda mucha codicia en su corazón, no es feliz porque no tiene lo que quiere. El rico codicioso tampoco es feliz porque vive angustiado por conseguir más y, a la vez, en tratar de conservar lo que ya consiguió.

Hace dos mil años, un rabino “zen y taoísta” en tierras palestinas predicaba con estas palabras: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino, más bien, haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan: Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón» (Mateo 6: 19-21).

En esa misma línea nos aconseja el maestro Lao: «¡Ve lo Simple y abraza lo Primordial!¡Disminuye el yo y modera los deseos!» (Tao Te Ching: 19)

«Quien practica el no-obrar todo lo gobierna», esto no es otra cosa que si se gobierna con el Tao, aplicando el wu-wei, toda la sociedad retornará a la vía natural y será feliz. Eso es la política del Tao.

Enlaces que recomiendo:

• Tao Te King (III, IV) por Juanba (Perdido en Maya):

• No piense y hágase rico de Carlos Luis Blanco (Revelado y Rebelado)

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jueves, julio 20, 2006

Tao-Te-Ching 2



Cuando todo el mundo reconoce lo bello como bello, aparece la fealdad.
Cuando todo el mundo reconoce lo
bueno como bueno, aparece lo malo.
Ciertamente, lo oculto y lo manifiesto se generan el uno al otro.
Dificultad y facilidad se complementan entre sí.
Lo largo y lo corto manifiestan a su contrario.
Alto y bajo establecen la medida mutua.
la voz y el sonido entre sí armonizan.
El tiempo atrás y el delante se suceden mutuamente.
Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin actuar, y difunde sus enseñanzas sin hablar.
No niega nada a las innumerables cosas.
Las construye sin atribuirse nada.
Hace su trabajo sin acumular nada por él.
Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella y, precisamente por no vanagloriarse, nadie se la puede quitar.


[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

En esa misma versión, comenta el traductor: «Según el Génesis, el inicio de la distinción entre el bien y el mal, lo bello y lo feo, marca el inicio del “pecado original”, es decir, de la separación y del comienzo de la dualidad».

Algo parecido me expresó mi amiga Rossana, en una ocasión que platicábamos sobre cuál habría sido en sí el pecado que sacó a la humanidad del paraíso.

El paraíso debe ser esa conciencia de Unidad, y el pecado parece que fue caer en la visión dual del mundo (comer de la fruta del "árbol del conocimiento del bien y del mal").

Cuando diferenciamos lo bello de lo feo, o lo bueno de lo malo, caemos en la visión dual del mundo. El hombre santo debe estar más allá de los pares de opuestos (bien y mal, placer y dolor, belleza y fealdad, etc.). En el Bhagavad Gita, Krishna exhortaba al guerrero Aryuna a que superase la dualidad para alcanzar la santidad iluminada.

Se llega a la iluminación cuando se trasciende la dualidad de la matrix, y se logra la Unidad (regresar al paraíso del Génesis). Eso es lo que enseña, por ejemplo, la doctrina del Advaita (palabra sánscrita que significa No-Dos).

Lo oculto y lo manifiesto se generan el uno al otro, es decir, el ser y el no-ser se engendran mutuamente. Ambos, ser y no-ser, no son dos: son uno. Eso es Tao. La tesis y la antítesis se resuelven en la síntesis.

«Lo fácil y lo difícil se complementan» dice el maestro Lao. Y el santo profeta del Islam, Mahoma, decía que «al lado de la dificultad está la facilidad».

«Lo largo y lo corto se forman el uno de otro. Lo alto y lo bajo se aproximan. El sonido y el tono armonizan entre sí». Nuestra cultura occidental y judeo-cristiana percibe la dualidad cósmica siempre en oposición: el bien versus el mal, la luz contra la oscuridad. En cambio, la cosmovisión taoísta ve a los pares de opuestos como complementarios (yang y ying, masculino y femenino, luz y sombra, ser y no-ser, cielo y tierra).

El símbolo del Yin-Yang transmite esa dualidad que se complementa y se resuelve en la Unidad.

Los contrarios taoístas son fases que se suceden cíclicamente (como el día y la noche). Esa misma concepción de la sucesión de contrarios se observa en el Bhagavad Gita:

«¡Oh, Arjuna! El mundo de los sentidos nos produce sensaciones de frío y de calor, de placer y de dolor. Todas estas sensaciones vienen y se van; son transitorias ¡Elévate sobre ellas, alma vigorosa! El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste es merecedor de vida eterna.» (Bhagavad Gita 2: 14-15)

Ya que los pares de opuestos son estados transitorios, que se alternan, Krishna pide a Aryuna que supere la dualidad:

«…¡Oh, Arjuna!… permanece en la Verdad que está más allá de todos los pares de opuestos. Ve más allá de las posesiones y las ganancias. ¡Recupera tu propia alma!» (Bhagavad Gita 2:45)

Estoy citando la versión de Julio Pardilla, “El Bhagavad Gita, Canto del Señor”. Pardilla comenta ese último verso y explica: «Trascender los pares de opuestos (dvandva); bueno-malo, positivo-negativo, placer-dolor. Superar tal limitación e instalarse en el dominio de la no-dualidad (advaitam), es lo necesario para lograr la unión con la Realidad Última».

Enseña el maestro Lao: «Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin actuar, y difunde sus enseñanzas sin hablar. No niega nada a las innumerables cosas. Las construye sin atribuirse nada. Hace su trabajo sin acumular nada por él. Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella, y, precisamente por no vanagloriarse, nadie se la puede quitar.» Eso es Wu-Wei.

Juanba, un joven gurú que avanza por la compleja vía mística del silicio y de los electrones (la informática tiene mucho de misticismo), brinda una excelente explicación sobre la no-acción del sabio:

«El sabio adopta la actitud de no-obrar: "wu-wei" que en chino significa más que no-obrar el obrar sin intención. El hacer lo que corresponda sin apegarse a los resultados por obtener. Es por eso que en la vida del sabio, que no es alguien necesariamente inteligente sino más bien alguien con sabiduría y virtud, se le provee todo lo que necesita ("todas las cosas aparecen sin su intervención").

"Nada usurpa ni nada rehusa", no es más que dejarse fluir en el río de la vida sin apegarse a ninguna de las dos orillas: ni a la de la felicidad ni a la de la desdicha, que no son más que una dualidad relativa más, caras de una misma moneda. Y las últimas tres líneas no hablan más que de la virtud de todo aquel que obra con vocación en cualquier cosa que haga, aquel que no espera gloria ni reconocimiento por lo que hace para así no alimentar al "ego" que dista de ser lo que realmente somos.»
(Juanba, Perdido en Maya)

También el Bhagavad Gita nos habla sobre la no-acción del hombre sabio, que actúa sin apegarse a los frutos de la acción (vean las similitudes entre el sabio hindú y el sabio taoísta):

« ¿Qué es la acción? ¿Qué es la inacción? Incluso algunos sabios no ven diferencia entre ambas. Te enseñaré la Verdad que hace que una acción sea pura, y esta Verdad te hará libre.
« Así sabrás qué es la acción, al tiempo que reconocerás qué es una acción mala. Y también aprenderás una acción que se realiza en silencio: misterioso es el sendero de la acción.
« El hombre que trabaja en silencio, y que sabe que el silencio es trabajo, sin duda es un iluminado y en su trabajo encuentra paz en verdad.
«Aquél cuyas intenciones están libres del deseo y la codicia, y que ha quemado ya todo su karma en el fuego del Conocimiento: a tal hombre llaman sabio aquéllos que pueden ver.
«Un hombre tal, que ha renunciado al fruto de sus acciones, está siempre contento y libre de toda dependencia; y aunque interviene en la acción, él no actúa.
«Sin esperar nada a cambio, él actúa solamente con su cuerpo, manteniendo su mente bajo control, entregando todo lo que tiene: de este modo, él queda libre de pecado.
«El se contenta con cualquier cosa que el destino le depara, pues está más allá de la dualidad de este mundo. Se muestra íntegro tanto en el éxito como en el fracaso, sin ningún síntoma de celos. Sus acciones no le atan.
«Esto es liberación: Su mente ha encontrado paz en la sabiduría y está libre de toda atadura, sus obras son actos de amor devocional. Las acciones de un hombre así son puras.»
(Bhagavad Gita 4: 16-23, versión de Julio Pardilla)

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miércoles, julio 19, 2006

Tao-Te-Ching 1



Del Tao se puede hablar, pero no del Tao eterno. / Pueden nombrarse los nombres, pero no el Nombre eterno. / Como origen de cielo-y-tierra, no tiene nombre, pero como "la Madre" de todas las cosas, se le puede nombrar. / Así pues, oculto desde siempre, hemos de contemplar su esencia interna. / Pero manifestándose continuamente, hemos de contemplar sus aspectos externos. / Los dos fluyen de la misma fuente, aunque tengan nombres diferentes; y a ambos se les llama misterios. / El Misterio de los misterios de la Puerta de toda esencia.

[Traducción de John C. Wu, Lao Tse, Tao te King, Madrid, Edaf, 1993]

El Tao es como un dragón escurridizo que cuanto más trato de atraparlo, más rápido se escapa.

Si quiero apresarlo en una palabra, en un concepto, en algo que me permita manejarlo y cabalgarlo, más veloz vuela y se pierde, porque «el Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao. El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre.»

No puedo definirlo, someterlo, encerrarlo en una palabra o concepto. El Tao es infinito, ilimitado, inconmensurable; por eso no se puede encerrar en una palabra o concepto limitados.

Tratar de atrapar el Tao en la mente humana es como aquella historia que se cuenta sobre un santo católico que, mientras un día caminaba por la playa, iba pensando en el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprenderlo, de desentrañar el misterio con su mente analítica.

En medio de esas cavilaciones, encontró a un niñito que había excavado un pequeño hoyo en la arena y trataba de llenarlo con el agua del mar. El niñito corría hacia el mar y recogía un poquito de agua en una concha marina, y regresaba corriendo a verter el líquido en el hueco, repitiendo esto siempre. Aquello llamó la atención del santo, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:

--Trato de meter toda el agua del mar en este hoyo –le respondió el niñito al santo.
--Pero eso es absurdo, pequeño –replicó el santo--, ¿cómo piensas meter todo el agua del mar que es inmenso en un hoyo tan pequeño?
--Al igual que tú, que pretendes comprender el misterio de Dios, que es infinito, con tu mente finita…

Y en ese instante, el niñito desapareció.

Así mismo es el intelecto: un hoyito finito que no puede contener al mar infinito del Tao.

Este misterioso Tao, nos dice el maestro Lao, no tiene nombre ("sin-nombre"=wu ming) cuando es el “origen del Cielo y la Tierra”, es decir, cuando hablamos del principio del universo. En ese momento es el “No-Ser”, la “Nada Primordial” de donde surgirá todo. Es el Ser-en-Sí-mismo, todavía no manifestado.

Y dice que cuando el Tao es “Madre de los diez mil seres”, se le puede nombrar ("con-nombre"= you ming). Es el Ser que se manifiesta, y es inmanente en los seres que de Él dimanan. En el texto del Tao, cuando se habla de “diez mil seres” o “diez mil cosas” se refiere a todo lo creado. El No-Ser y el Ser se alternan en un ciclo infinito (algo así como los “días” y las “noches” de Brahma, o el “Big Bang” de los astrónomos).

Pero ambos estadios son el mismo Tao.

¿Cómo atrapar a este dragón que sobrevuela las nubes? El maestro Lao parece decir que desde el “no-ser” comprendemos su esencia y desde el ser, sólo vemos su apariencia. ¿Será que para conocerlo tengo que llegar al “no-ser”? Es decir, trascender la ilusión del ego (que me hace creer que soy un ente separado del Todo) para contemplar su esencia; porque, desde el “ser” sólo captamos su apariencia (maya hindú o la matrix).

El No-Ser (wu) y el Ser (you) tienen el mismo origen, aunque se les ponga distintos nombres. Ambos son el mismo Tao.

La permanente ausencia de deseos (wu wu), permite contemplar su esencia escondida; es decir, aquel que ha alcanzado la santidad en el sentido taoísta. Pero, en cambio, la constante presencia del deseo (you wu), lleva a contemplar sus manifestaciones; o sea, el que es prisionero de la matrix.

Esto me lleva a pensar que lo que diferencia al no-ser del ser, es el nivel de percepción que nos permite nuestra conciencia. Ambos niveles son misteriosos, y son una misma realidad.

«El Misterio de los misterios de la Puerta de toda esencia»… creo que resolver este acertijo es encontrar la llave para escapar de la matrix y alcanzar el “wu ming”, es decir el estado de lo Innominable al cual se llega trascendiendo la propia mente.

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domingo, julio 16, 2006

Tao-Te-Ching

El Tao-Te-Ching (otros lo transliteran como Tao-Te-King o Dao-De-Ying) fue escrito, según la leyenda, por el maestro Lao hace cerca de 2600 años. Dicen que lo escribió sobre el lomo de un búfalo que iba cabalgando, y se lo obsequió a un guardia fronterizo, a pedido de éste, antes de desaparecer en las tierras del oeste.

Confucio describió perfectamente la naturaleza inaprensible del maestro Lao: «Al animal que corre por tierra se le coge con una trampa, al pez que nada en las aguas se le pesca con una red, al pájaro que vuela por los cielos se le caza con una flecha, pero al Dragón que se remonta por encima de las nubes, yo no sé como atraparlo. Yo he visto a Lao Tsé; él es como el Dragón». Lo mismo se puede decir de su enigmático Tao-Te-Ching: ¡¡Es tan escurridizo como un dragón volador!!

Muchos traducen el nombre del Tao-Te-Ching como “El libro de la virtud y del Tao”:

• (道) Tao o Dao: es difícil de traducir. Veamos. Esta descripción la conseguí en el prólogo de una versión del Tao-Te-King:

«El Tao es la acción expresada en la no-acción. El Tao es la no-acción expresada en la acción.»

«El Tao es la Totalidad Creadora manifestada en la Unidad que se oculta en la diversidad.»

«El Tao es el camino infinito que conduce al Tao.»

(Tao Te King, versión de John C.H. Wu y prólogo de Sebastián Vázquez Jiménez. Edaf, Madrid).

Bien. Aquí la cosa se pone algo complicada para expresar una idea que resulta tan abstracta. «El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao».

*El Tao se relaciona con la idea de no-acción o wu-wei (que revisaré en un futuro posteo). Yo comparo esa idea del wu-wei con el planeo del águila en el cielo o con el surfear sobre las olas, o con el maniobrar un papagayo (cometa) en el aire. Es una técnica que no se puede describir porque es algo que se hace sin esfuerzo. Se siente el control y a la vez es como dejarse llevar. Lo que Mihaly Csikszentmihalyi llama “to flow” (fluir): como el riachuelo que corre o como el estado mental del niño que juega espontáneamente.

**También el Tao puede expresar la idea del Todo, del Uno que es la totalidad. Es como un océano en el cual el individuo que está bajo la ilusión del ego es una gota. Pero cuando desaparece esa ilusión de la separación (¿el nirvana?) la gota se hace una con el océano –en verdad nuca estuvo separada de él--. A muchos místicos occidentales les gusta asociar el Tao con la idea de Dios.

***Y asimismo podemos hablar del Tao como “camino”, “vía”, “arte”. En este sentido es igual que el “Do” japonés: Karate-Do (“la vía de la mano desnuda”), Ken-Do (“la vía del sable”), Bushi-Do (La Vía del guerrero), etc. En occidente ha salido toda una serie de literatura sobre el Tao como “vía”: El Tao del amor y del sexo, el Tao del dinero, el Tao de los negocios, el “Tao de Steve” (una película de un gordito que tiene mucho éxito con las mujeres aplicando unos principios estratégicos que llama su “Tao”). Por eso el Tao es el camino que conduce al Tao.

• (德) Te o De: se le traduce como virtud en el sentido de moral o ética, o también como una habilidad. Quizás un poco como la Virtù romana o renacentista que es extramoral.

• (經) Ching o Ying: se suele traducir como “libro” o “tratado”. Significa lo mismo que el sánscrito “sutra” (tejido o trama) y puede significar “gran libro”, “libro sagrado”.

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El libro del Tao-Te-Ching se ha dividido en 81 capítulos muy breves, y entre todos suman unos 5.000 caracteres chinos aproximadamente. El libro del Tao abarca desde el capítulo 1 al 37; y el libro del Te, del 38 al 81.

Enlaces

• Dao De Jing (Wikipedia)

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